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Nació en Salvador (Brasil), en 1978.
Licenciada en Artes Visuales por la Universidad Federal de Bahía en 2008.
Trabajó en Salvador como guía de sala para la exposición Mario Cravo Júnior Revisitado y 15º Encuentro Nacional de ANPAP, el 2006 y 2007 respectivamente. En Santa Fe, asistió a los talleres de cerámica  del Liceo Municipal de Santo Tomé y Solar de las Artes de Rincón.  Participó de muestras colectivas en Salvador y Santa Fe. Desde el 2014 que asiste al  taller de Orientación y Seguimiento de Proyectos Artísticos coordinado por Cintia Clara Romero. Actualmente produce para su muestra individual, utilizando el bordado para expresar cuestionamientos acerca de sus vivencias cuerpo-espacio.
Vive y trabaja en San José del Rincón (Santa Fe, Argentina).


Palabras de la artista. Su obra, su vida en Rincón.

 

Rincón de Bahía o Bahía de Rincón.

– ¿Por qué viniste a vivir acá?
– ¿Qué haces viviendo acá?
– Che, ¿te gusta Rincón?
– Cual te gusta más: ¿Argentina o Brasil?
– ¿Extrañás?
Estas preguntas me las hacen casi siempre los moradores de Rincón y Santa Fe curiosos por saber ¡¿qué hace una brasilera por sus pagos?! Entre preguntas y respuestas, el diálogo se construye entorno a cuestiones relacionadas al espacio, más precisamente, espacio extranjero / espacio autóctono.
Cuando vine a vivir por primera vez a Rincón en el año de 2005 con mi pareja, que es argentino, nos quedamos por un año. Ese período fue suficientemente intenso para provocar en mí ciertas inquietudes relativas al ser/estar de mi cuerpo individual en el espacio cuerpo del mundo. En el ser extranjero, el espacio reivindica su posición protagónica expresándose de forma tan directa e intensa que, si se quisiera pasarlo inadvertido, sería prácticamente imposible. Es a partir de esas relaciones que se genera el vínculo entre mis producciones artísticas y la ciudad de San José del Rincón. Fue aquí que empecé mis primeros bocetos, recolección de materiales, cuestionamientos y vivencias para el proyecto “Mapas de mi Mundi”, en el cual utilizo la metáfora de los mapas -sumadas al bordado- para expresar esas vivencias espaciales. Registrando los lugares en que viví, calles por las cuales pasé, espacios nuevos descubiertos, trayectos cotidianos; revivo historias, sentimientos y sensaciones, que son partes del proceso constructivo de mi individualidad establecido por medio de la interacción con el espacio.
La dinámica de las relaciones espaciales abriga dualidades por las cuales el ser individual y colectivo transita constantemente. En medio de la vastedad de la existencia, los límites entre el interior y el exterior circunscritos en el espacio, nos generan la ilusión de que hay un antagonismo entre ambos elementos que fragmenta y restringe la realidad, tornándola aparentemente más simple de ser asimilada. Al  poder  pensar el espacio sin esas divisiones, la realidad se hace más amplia, pero también inestable. En ella han de coexistir dialécticamente interior y exterior, lejano y cercano, extranjero y autóctono. Ya no existe más el lugar, y sí el no lugar. No estoy ni aquí, ni allá. Estoy en ambos lugares.
Volviendo a las preguntas del inicio, la respuesta para el lugar que me gusta más es: Rincón de Bahía o Bahía de Rincón. Ese lugar va siendo construido constantemente a cada nueva experiencia vivida; al encontrar en supuestas diferencias entre mí lugar de origen y el nuevo lugar, similitudes ocultas e ignoradas; al hacer una mezcla cultural “exótica” en mi cotidiano; al disolver las barreras internas que me harían sentir alejada de ambos lugares.


Obras

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