Nació en Santa Fe (Argentina), en 1958.
Artista autodidacta, bioquímica y doctora en Ciencias Biológicas.
Estudió Bioquímica en la UNL, y posteriormente cursó y aprobó un Doctorado en Ciencias Biológicas.
Desde el año 1979 participa en salones y concursos, nacionales y provinciales, donde obtuvo premios entre los que se destacan: Tercer Premio en la “Bienal Nacional de Arte Cerámico” (Buenos Aires, 1981) y premios en el “Salón Nacional de Santa Fe” durante los años 1986, 1992, 1993 y 2000.
Ha participado en eventos internacionales: “I y II Mostra Biennal D´Art D´Alcoi” (España, 1996/8), “II Installation Art Award”, organizado por Angel Orensanz Foundation Center for The Arts (New York, 1997), Muestra Internacional de Grabado “Estampa 2000” (España, 2000) y “Biennal de Arte de Florencia” (Italia, 2001).
Además ha realizado performances, video-performances y video-poesía. Participa en el “Festival Internacional de Video Poesía y Video Performance” organizado por VideoBardo (Buenos Aires, 2006) y en la “Convocatoria Internacional de Intervenciones Urbanas” organizada por la revista Sepiensa (Santiago de Chile, 2006).
Fue fundadora del “El Gorgojo” colectivo de artistas, que coordinó entre los años 1982 y 2008, con el que realizó numerosas performances, instalaciones y acciones.
Desde el 2000 participa en proyectos de investigación en química analítica. En 2007 recibe el Premio Nacional Bienal “Dr. José A. Catoggio” otorgado por la Asociación Argentina de Química Analítica. Ha realizado publicaciones y presentaciones en congresos nacionales e internacionales, tanto en química analítica, como en problemáticas artísticas.
Vive en San José del Rincón (Santa Fe, Argentina).


Palabras de la artista. Su obra, su vida en Rincón.

Liberar a las personas es la meta del arte,
y por eso el arte es, para mí, la ciencia de la libertad

(Beuys, 1995)

“Será que no soy tan estricta con el universo,
que las cosas se presentan desordenadas  frente a mí,
siempre de la manera menos pensada, nunca dejan de asombrarme.”
“Estaría perdida si las cosas fuesen solo lo que parecen ser”
Kriptonita (Marsili, 2006)

 

Estoy unida al río, al arenal, al barro, al camalote, al olor a pescado y caracol, pertenezco a este paisaje.
Cuando era muy niña, mi padre me llevaba al río cuando iba a pescar, ese día para mí era la maravilla. Juntaba hojas, semillas, palitos, con los que construía objetos, juntaba arcilla de la costa y modelaba figuras, que después las quemaba en el fuego del asado; él me enseñaba el nombre de los peces, las aves y los árboles. En los veranos vivíamos en Guadalupe, cuando todavía tenía calles de arena, con mi hermana hacíamos largas caminatas por la orilla de la laguna Setúbal hasta el monte de eucaliptos, en patas, invierno o verano. Pescábamos desde la canoa mojarras o palometas. Ahora elegí vivir en San José del Rincón donde me reencuentro con aquellas sensaciones.
Trabaje mucho, siempre; dibuje con tinta, grafito, lápiz color, en escultura trabaje con cemento, granito reconstituido, piedra, madera, metal, pinte con óleo, acrílico, pinturas para paredes, asfalto, trabaje en cerámica, tanto, siempre. No podría dejar de trabajar.
Creo en la obra material. Las ideas, las emociones, los universos paralelos existen cuando se materializan. Ese es mi trabajo, materializar realidades que de lo contrario se esfumarían como una nube.
Mi obra creció conmigo, desde aquellos objetos construidos con palitos o las figuritas de arcilla, hasta mi obra actual, a la que definiría como abstracta, gestual y racional al mismo tiempo.
Comencé el proceso de abstracción en la década del 90, pero mi pintura se volvió totalmente abstracta cuando comencé a profundizar mis estudios de matemática y química a principios del dos mil. Pinto el conocimiento, la composición de la materia y los fenómenos físicos que en ella se producen, la excitación electrónica, o la variación cinética del color de las moléculas. Veo los objetos como estructuras materiales, conformada por entes energéticos.
Esto no quita que paralelamente juegue con la figuración. A partir de 2003 construyo instrumentos musicales con los que realizo performances. En el taller soy libre, no me siento atada a ninguna regla.
Desde joven con mi hermana nos disfrazábamos y salíamos a la calle los domingos, o con amigos con una vitrola bailábamos en calle San Martín y Juan de Garay un sábado a la noche, después conocí a Joseph Beuys, “el soldado”, y entendí que eran acciones. Beuys solía hablar de las propiedades terapéuticas del arte. De su poder curativo para hacer frente a los traumas con mirada de chamán. Considero que el arte es un acto mágico.
En el 2006, influenciada por Beuys (creo que se lo copie), escribí el siguiente Manifiesto, que nunca se publicó:
“En la húmeda ciudad de Santa Fe, a los 22 días del mes de noviembre de 2006, Nilda Raquel Marsili enuncia:
– La obra maestra es solo un mito.
– El arte es un proceso histórico y colectivo. El arte es la acción misma.
– La obra es solo una expresión de la relación entre el Hombre y su momento histórico.
– Los conceptos de contemplación y de espectador son frutos del capitalismo occidental.
– Crear por la acción misma, sin que el proceso creativo se vuelva condicionado.
Reivindico que:
– todo Hombre es un artista
– el arte es actitud de vida
– el arte es una acción revolucionaria trasformadora, una fuerza generadora de libertad individual y colectiva.”
Con respecto a comercializar mi obra, siempre me he resistido. No la considero un bien negociable. No se gestionar, no se vender, no tengo página web, no me vinculo demasiado con espacios alejados de Santa Fe.


Obras
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