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Nace en Ataliva (Santa Fe), en 1976.
Estudia Artes Visuales en la EPAV “Juan Mantovani” y en la UNL. Continuó su formación como becaria de la Fundación Antorchas en los “Encuentros de Producción y Análisis de obra” (Santa Fe, 2002/3).
Desde 2002 participa activamente en la escena local exhibiendo su trabajo en numerosas ciudades de Argentina, como así también en Chile, Bolivia, Brasil, Uruguay, Cuba, Colombia, México, República Dominicana, Estados Unidos, Canadá, Francia y Suecia. Sus prácticas incluyen video, fotografía, instalación, trabajos en colaboración con otros artistas, formación de colectivos y docencia. Su obra, próxima a tradiciones conceptuales y performáticas, forma parte de colecciones públicas y privadas.
Es distinguida con becas del FNA, Fundación Antorchas, Ministerio de Cultura de la Nación y Fundación Nuevo Banco de Santa Fe.
Entre sus últimas exposiciones individuales se destacan: “Cuerpo de intenciones”, MFAyD (Oberá, 2015), “Entre la decepción y la esperanza”, Centro de Exposiciones SUBTE (Montevideo, 2012) y “La persistencia del deseo”, MAC (Santa Fe, 2011). Expone colectivamente en Argentina y en el extranjero en prestigiosos espacios tales como: Palais de Tokyo- Paris, DAM Denver Art Museum, MAMBO- Bogotá, Fundación Klemm, FNA, CCEBA, Museo Castagnino+macro, MAC-Salta y MAC-Bahía Blanca, entre otros.
Participa de la “Residencia para artistas latinoamericanos Terra Una” (Mina Gerais, 2011), del “Programa de Residencias para artistas Museo Castagnino+macro” (San Javier, 2010), de la “Residencia para artistas Batiscafo” (La Habana, 2008) y de la “1º Residencia de trabajo para artistas Ciudad de las Artes” (Córdoba, 2007).
Ha desarrollado diversos proyectos curatoriales y de gestión cultural. Fue cofundadora y coordinadora del proyecto “Germina Campos” (2005/10) y actualmente coordina, junto a Maximiliano Peralta Rodríguez, “Curadora- Residencia para artistas”.
Vive y trabaja en San José del Rincón (Santa Fe, Argentina).


Palabras de la artista. Su obra, su vida en Rincón.
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Artista de pueblo.

Mi nombre es Cintia Clara Romero. La tragedia provocó que naciera, en agosto de 1976, en una pequeña localidad de la provincia de Santa Fe, llamada Ataliva. Todo estaba dispuesto para que mi nacimiento aconteciera en la ciudad de Córdoba, pero la desaparición de mi padre José, tres meses antes, obligó a mi madre a huir buscando refugio en su casa natal. Así fue como crecí en un ambiente pueblerino muy cerca del campo y sus tareas, de los tiempos con tiempos y los amigos bien cerca.
Con la llegada de la democracia también llegó el momento de mudarnos a la ciudad Santa Fe, en busca de una vida propia para nosotras.
De chica combinaba mis responsabilidades escolares con la asistencia a talleres de cerámica y al finalizar la escuela secundaria decidí estudiar artes visuales en la Escuela Juan Mantovani y, luego, en la Universidad Nacional del Litoral. Me recibí de profesora, luego de licenciada y después seguí estudiando. Recibí becas, me formé con artistas de diferentes lugares, hice residencias en varios países latinoamericanos y viajé todo lo que pude.
Veintisiete años después de esa llegada a la capital provincial, en el 2010,  decido volver a vivir en un ambiente más cercano a naturaleza y me mudo a un área semi rural perteneciente a la entonces comuna de San José del Rincón.
La cercanía del pueblo con Santa Fe, su emplazamiento a las orillas del río Ubajay, sus frondosas arboledas y el encanto de sus calles de arena provocaron que, a lo largo de su historia, artistas, cineastas y escritores hayan decidido montar sus espacios de trabajo allí, o bien mudarse, en busca mayor tranquilidad para producir. Rincón es el lugar que también elegimos, junto a mi pareja Maximiliano -artista y venido de Buenos Aires-, para construir nuestra casa donde también funciona, hoy, una residencia llamada “Curadora”, a la que vienen a trabajar artistas y gestores durante un tiempo determinado, y un espacio de formación al que acuden más de 30 artistas y estudiantes.
El desplazamiento de la ciudad al pueblo, contrariamente a lo que imaginaba, permitió expandir mi producción y toda una serie de proyectos que han potenciado los lazos con colegas de toda la región, el país y el exterior. Rincón una pequeña comunidad ubicada por fuera de todos los circuitos artísticos ha sido visitada -desde el 2013- por decenas de artistas quienes, a través de sus proyectos, me han permitido conocerla desde diferentes facetas. Los visitantes fueron el nexo que me posibilitó acercarme de un modo diferente al lugar donde vivía y motivarme con su pasado cargado de historias ocultas en torno al arte, historias que comenzaron hace siglos con la fundación de la primera “Escuela de artes y oficios” del país en 1823. Desde ese momento el arte y este territorio parecen haber establecido un pacto silencioso, debilitado en diferentes momentos, como si el tiempo y los devenires de la naturaleza con sus crecidas arrasantes borraran lo hecho y enturbiaran la memoria, pero la fe en el arte se renueva con la aparición de alguien, después, dispuesto a emprender la tarea nuevamente de renovar el espíritu creativo del lugar.
Hoy, en mí, producción de obra, gestión cultural, docencia, tareas domésticas, jardinería, horticultura y ocio, se amalgaman en un quehacer cotidiano vinculado a otros que también han encontrado en Rincón y en el arte lugares en los que residir -permanente o temporalmente- al amparo deseo.


Obras
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